Tras liderar este proyecto de país que ha sido COLFUTURO, Jerónimo Castro deja un equipo profundamente agradecido, marcado por combinar exigencia con humanidad, y visión con impacto real. Hoy, al cerrar este ciclo, rendimos homenaje a un líder que demostró, con integridad, que la educación de alto nivel es una de las inversiones más poderosas para el presente y el futuro de Colombia.
Escrito por: Karina Llanos Gómez y Luis Carlos Proaños O.
La historia de Jerónimo Castro en la Fundación se remonta a 1992. Antes de que los resultados de la convocatoria de ese año de COLFUTURO llegaran, él ya había emprendido su propia aventura.
Con el corazón puesto en Reino Unido, donde se encontraba Pilar Acosta, su novia de entonces y actual esposa, tomó la decisión arriesgada de viajar por su cuenta para prepararse para estudiar una maestría en Londres.
Ingeniero electrónico de la Javeriana, con un MBA de Universidad de los Andes, se empeñó en dominar el inglés mientras se preparaba para el IELTS, convencido de que, si quería llegar a estudiar su posgrado en un sitio tan exigente como London School of Economics (LSE), debía obtener una excelente calificación.
“Nunca había estado en Londres, y me acuerdo viendo por la ventanilla del avión todos esos campos ingleses, esa sensación de llegar a un sitio muy distinto, donde manejaban por el otro lado. Mucho de lo que uno veía se reflejaba en las personas, la diversidad de origen, entre otras cosas”, recuerda Jerónimo.
Ese viaje, motivado por el amor y el deseo genuino de crecer, fue su bautizo de realidad. Allí, mientras luchaba por dominar un idioma que no era el suyo y se enfrentaba a la "desnudez intelectual" de la academia inglesa, se gestó el sentido de empatía que le dio a COLFUTURO.
Luego de recibir la noticia de que había sido seleccionado en la primera cohorte del Programa Crédito Beca, sumado a la Beca Chevening, ya sabía lo que era luchar por una oportunidad.
Esa experiencia le enseñó, entre otras cosas, que detrás de cada beneficiario hay una historia distinta y la importancia del acompañamiento para que su experiencia en el exterior sea la mejor posible.
Regresar a Colombia luego de sus estudios fue enfrentarse a una sociedad sumergida en la violencia, la cual conoció profundamente gracias a su trabajo en 'Coinvertir' por más de 5 años. Allí pudo recorrer el país y vivir de cerca la tensión de una nación que intentaba resistir.
“Encontré una entidad muy seria, organizada con un respaldo gigantesco y un compromiso muy grande de los empresarios”
Durante esta época también conoció la dureza del emprendimiento, luego de una quiebra que presentó una empresa de tecnología que había creado con unos amigos.
Fue en medio de ese proceso de cierre personal cuando, en 2001, Jerónimo caminaba por la carrera séptima con calle 72, luego de haber cerrado un importante ciclo en su vida, sin saber que ese día cambiaría el rumbo de los siguientes 25 años.
Allí, en un encuentro casual con Cecilia Salgado de Huertas, quien ya trabajaba en COLFUTURO como directora administrativa y financiera, y su hermana Elvira, le comentaron que casualmente hacía pocos días habían estado pensando en él como uno de los candidatos para asumir el liderazgo de la Fundación.

Rápidamente se incorporó al equipo que estaba conformado por aproximadamente 20 personas, en una casa muy bonita y una oficina en la que “había un teléfono al que nadie llamaba”. “Encontré una entidad muy seria, organizada con un respaldo gigantesco y un compromiso muy grande de los empresarios”, recuerda.
“El haber sido beneficiario me dio la posibilidad de entender con claridad las cosas que podían mejorarse y mejorar rápidamente”, explica Jerónimo.
"El trabajo de mi papá ha sido una fuente de inspiración. Lo he visto dedicarse todos los días a fortalecer la institución y abrir más oportunidades", afirma su hijo Tomás.
Desde su llegada movilizó al equipo alrededor de una idea central: la razón de ser de COLFUTURO son los beneficiarios y todo debe orientarse a que les vaya bien. Esto implicaba flexibilidad más allá del reglamento para acompañarlos en cada etapa de su proceso. Pero también entendía que, para lograrlo, era clave fortalecer el equipo interno: personas motivadas, con propósito, tranquilas y comprometidas.
Para Cecilia Salgado de Huertas, quien fue su coequipera durante todos estos años: “ha sido muy valioso crecer junto a Jerónimo desde miradas distintas sobre múltiples procesos, lo que nos permitió complementar nuestras visiones y enriquecer la toma de decisiones. Su gestión contribuyó a fortalecer la estructura interna y a proyectar una organización preparada para enfrentar los retos futuros, manteniendo siempre el foco en el impacto y la excelencia”, explica.
"La disciplina, la constancia, la honestidad, el liderazgo y el trabajo duro son algunos de los adjetivos con los que se puede describir a mi papá. Nada de lo que logró hubiera sido posible sin su gran personalidad, sin la insistencia y entusiasmo con los que buscaba siempre innovar. Nos demostró que siempre se puede ir más lejos", así lo describe su hijo Simón.
"El trabajo de mi papá ha sido una fuente de inspiración. Lo he visto dedicarse todos los días a fortalecer la institución y abrir más oportunidades. Haber sido testigo de ese compromiso me ha enseñado que el esfuerzo y la dedicación son fundamentales. Incluso dedicaba fines de semana y momentos de descanso a seguir pensando por COLFUTURO", afirma su hijo Tomás.
Bajo su liderazgo, y junto a un equipo conformado hoy por cerca de 70 personas, COLFUTURO ha crecido de forma sostenida, logrando hitos estratégicos, como la firma de convenios internacionales del más alto nivel.
En su recuerdo guarda con especial emoción aquel momento en Cambridge, junto al doctor Luis Carlos Sarmiento Angulo, cuando firmaron el acuerdo con Harvard: "Siempre me impresionó la decana de Artes de Harvard, Margot Hill. Me acuerdo mucho cuando fuimos a Cambridge. Nos demostró que ese tiempo era exclusivamente para nosotros y que lo que estábamos firmando era muy importante".
Pilar, su esposa, lo describe como un apasionado por su trabajo: “Siempre se sintió orgulloso y agradecido de poder trabajar en una institución tan especial. Con frecuencia decía: ‘yo soy muy afortunado, pues trabajo en algo que me encanta, me pagan por lo que hago y además estoy generando impacto positivo en miles de personas’. Estamos muy agradecidos con todo el equipo por su apoyo permanente y por haber hecho que Jero siempre se sintiera feliz".
"Nos has hablado mucho de cómo las personas pasan de 'Success' (avanzar uno mismo) a 'Significance' (avanzar a los demás), y que sientes que lo hiciste al revés; para mí esto es lo más bonito, porque tu motivación siempre ha sido ayudar a los demás", dice su hijo Martín.
Durante su liderazgo, Jerónimo impulsó la adaptabilidad ante el cambio tecnológico, eliminando distancias geográficas y administrativas en pro de los beneficiarios.
Todo este trabajo se tradujo en sostenibilidad: logró capturar valor para este proyecto de país, reinvirtiéndolo en el crecimiento de la Fundación para ampliar su alcance y permitir que más colombianos accedieran a un posgrado en el exterior, manteniendo siempre el rigor académico y financiero.
Cecilia comenta que “su mayor legado se refleja en el número de estudiantes que han podido acceder a oportunidades de formación y cumplir sus sueños gracias a COLFUTURO. Deja una institución más sólida, con procesos más automatizados y eficientes, que permiten una mejor atención a los beneficiarios”.

Para su hijo Martín cerrar un ciclo de 25 años puede resultar bastante intimidante. "Es como graduarse por segunda vez del colegio. Nos has hablado mucho de cómo la mayoría de las personas pasa de 'Success' (avanzar uno mismo) a 'Significance' (avanzar a los demás), y que sientes que lo hiciste al revés; para mí, esto es lo más bonito, porque tu motivación siempre ha sido ayudar a los demás", explica.
Para Jerónimo, los resultados de progreso se miden en el crecimiento de su gente —su familia, sus amigos y su equipo de trabajo—, a quienes siempre ha impulsado para que avanzaran y desarrollaran su mayor potencial.
Se describe a sí mismo como una persona entusiasta con lo que hace, interesada en contribuir a transformar realidades. Es alegre, le gusta disfrutar lo que hace, aprende y no se conforma con el statu quo. Le interesa entender el mundo en el que vivimos hoy, más allá del titular o de la opinión plana.

Esta mirada humanista es la que ha guiado su trayectoria: “Me apasiona ver que los esfuerzos se convierten en realidades, que las personas evolucionan. Quiero que todos tengan el espacio para 'pelechar', independientemente de su origen o sus capacidades objetivas, para que desarrollen su potencial más allá de lo que se percibe como posible”.
Y afirma: "si vivo como vivió mi padre, tengo todavía 31 años, que es mucho". Ahora tendrá más tiempo para dedicarse a apoyar el emprendimiento de Pilar: Soroche, cocina con altura, y a seguir informándose, como siempre, para entender por qué el mundo cambia a la velocidad actual.
“Han sido muchos años de trabajo compartido, llenos de aprendizajes, viajes, reuniones y también momentos desafiantes. Todo ello ha hecho de este camino una experiencia profundamente enriquecedora. Cierro esta etapa con la tranquilidad y la satisfacción del deber cumplido”, concluye Cecilia Salgado de Huertas.
Su legado, además de habitar en la sede de la Fundación, permanece en las miles de trayectorias que COLFUTURO ayudó a transformar. “Gracias por todo lo que hiciste por nosotros, por todos los estudiantes que pudimos ir a Inglaterra en su momento y después por habernos ayudado cuando regresamos como egresados. Muchas gracias por haber sido tan amigo de LSE en Colombia y de toda nuestra red de egresados”, señala Lorena Guarnizo, expresidenta red Alumni LSE Colombia.
“Gracias por visibilizar el trabajo que hacemos los beneficiarios en las regiones. Desde la provincia he podido impactar la vida de cientos de niños y jóvenes del pacífico colombiano, especialmente de Chocó y Tumaco”, dice Beinerth Chitiva, Director y Fundador English Learning Center y Semillas de Cambio, en Chocó.

“¿Y ahora qué? Creo que a esta pregunta siempre le has tenido respuesta, porque eres de esas personas que no se quedan quietas y miran hacia el futuro con ganas aunque le tengas miedo. Porque aunque ahora intimide ese futuro, estoy seguro de que lo que viene también será increíble”, afirma su hijo Martín.
Jerónimo inició su labor como una misión institucional y hoy se despide con una convicción colectiva: cuando se abren las puertas adecuadas, la capacidad de las personas para transformar realidades es, sencillamente, inagotable.