Cecilia Salgado de Huertas: 28 años construyendo COLFUTURO con excelencia y corazón

Durante casi tres décadas de entrega absoluta, COLFUTURO ha sido para Cecilia su "segunda casa". Cerca de cerrar su etapa como directora administrativa y financiera, exaltamos la labor de una líder rigurosa, metódica y humana, quien ha sido un pilar fundamental en lo que hoy es esta Fundación y el equipo humano que la conforma.

Por: Comunicaciones COLFUTURO

"Aún recuerdo mi primer día en la sede de la calle 39. Llevaba un sastre azul". Con esta imagen intacta en su memoria, Cecilia Salgado de Huertas evoca aquel marzo de 1998, cuando cruzó por primera vez las puertas de la que se convertiría en su “segunda casa”: COLFUTURO. 

Llegó con una trayectoria sólida. Administradora de Empresas de la Universidad Jorge Tadeo Lozano y madre de dos hijos, había trabajado nueve años en Bavaria y casi una década en la Fundación FANA, entidad dedicada a la protección integral de niños y niñas, en un entorno que ella describe como “de paz y tranquilidad".  

 Su llegada a COLFUTURO pareció una jugada del destino. Llevaba solo quince días de pausa laboral tras salir de FANA cuando su hermana Elvira vio un aviso en el periódico. Fue así como Isabel Londoño la llamó a entrevista, lo que dio origen a la creación de un cargo a su medida: directora administrativa y financiera. 

El recibimiento fue muy especial: "Isabel desocupó una oficina para mí. Curiosamente, eso marcó el inicio de una gran amistad con María Lut Siza", recuerda Cecilia con cariño. 

Al llegar a COLFUTURO se encontró con una joven fundación de menos de 20 empleados, donde procesos vitales como la cartera se llevaban de forma manual y la contabilidad estaba tercerizada. Estructurar estos procesos fue uno de los primeros grandes desafíos junto con su equipo de trabajo. 

Durante estos 28 años, Cecilia ha experimentado crecimiento profesional, personal y académico. Impulsada por la visión de Isabel Londoño, entre 1999 y 2002, asumió el reto de cursar el recién creado MBA Ejecutivo en la Universidad de los Andes. Así, se convirtió en alumni de la primera promoción. 

Allí, se enfrentó a un nivel académico muy exigente, lo cual implicó exhaustivas jornadas que comenzaban desde las 4:00 de la mañana. Y ella reconoce que eso fue posible gracias al amor y respaldo de su esposo Arturo y sus dos hijos, Carlos Arturo y Carolina, quienes asumieron gran parte de las tareas del hogar para que ella pudiera sacarlo adelante. 

Paralelamente, en la Fundación se vivía una época de transición. Con la llegada de Jerónimo Castro se abrió una nueva etapa, caracterizada por una cultura de empoderamiento hacia los líderes de cada área.  

“Es muy inteligente, tiene una rapidez para entender las circunstancias y el carácter de las personas; es clara en lo que dice, siempre se puede contar con una opinión honesta de parte de ella, así se tengan desacuerdos. Siempre me ha complementado, tenemos maneras distintas de pensar. Muchas veces me he quedado pensando en sus opiniones y en la mayoría de los casos las he incorporado a mis propias decisiones. Es una excelente compañera de trabajo y tiene un equilibrio bellísimo entre una calidad profesional, personal y familiar”, afirma Jerónimo Castro, director ejecutivo de COLFUTURO. 

Liderar desde lo humano 

Cecilia considera que el salto hacia la modernización ha sido el cambio más importante de COLFUTURO en las últimas décadas. Esto implicó la transición hacia la virtualidad y dejar atrás los procesos manuales para dar paso a plataformas digitales. Uno de los ejemplos más claros fue la evolución en la gestión de los giros a beneficiari@s en el exterior: lo que en sus inicios era un proceso complejo y demandante, se transformó —gracias al trabajo del equipo— en una operación ágil, segura y eficiente.  

A nivel personal, confiesa que este trabajo ha marcado su desarrollo como líder. Llegó a la Fundación como una profesional metódica y con experiencia. Sin embargo, COLFUTURO la llevó a asumir niveles de exigencia y responsabilidad cada vez mayores. Un hito importante fue la oportunidad de asistir a las reuniones de la Junta Directiva, un espacio que resultó fundamental para posicionar su liderazgo y establecer relaciones basadas en la confianza. 

Elisa Jiménez, jefe de contabilidad hasta 2018 quien se convirtió en su amiga, define a Cecilia como "un excelente ser humano, súper comprometida con todo lo que hace". Resalta en ella "un sentido de pertenencia que difícilmente se encuentra hoy". Para Elisa, su huella es ser "un buen ejemplo de trabajo, carácter y perseverancia". Y Martha Vargas, directora de proyectos de IT hasta 2025 y amiga, destaca su capacidad de escuchar y acompañar al equipo, incluso en momentos personales difíciles.  


A lo largo de su trayectoria recibió otras oportunidades laborales, pero ella eligió quedarse. Su decisión fue simple: seguir apostándole a un proyecto de país, a los sueños de miles de colombianos y colombianas y a un equipo con el que se construirían resultados a lo largo del tiempo. 

"COLFUTURO es casi como otro hogar que ayudó a construir con sus propias manos. Un espacio donde dejó años de su vida, donde celebró logros en silencio y cargó preocupaciones que muchas veces no compartía. Ha sido testigo de su carácter, de su disciplina, de su forma de amar a través del compromiso. Yo creo que para mi mamá esta institución representa propósito...todo eso por lo que se levantó temprano tantos días, incluso cuando estaba cansada. Es una parte de su historia, de quién es ella", afirma Carlos Arturo Huertas, su hijo. 

Su familia, su motor 

Esa misma forma de cuidado que ha marcado su trabajo ha sido también la base de su vida familiar: siempre atenta, anticipándose y procurando que nada falte. Como abuela, aseguran sus hijos, es aún más especial. “Mi mamá es el centro de nuestra familia. Aunque ya somos adultos, sigue cuidándonos, no solo a nosotros, sino también a nuestros hijos, que la adoran. Es consentidora, un poco alcahueta y, sobre todo, una abuelita maravillosa. Siempre hemos podido contar con ella para todo. El rasgo que mejor la define es su forma de entender a las personas: saber que detrás de cada rol hay una historia”, afirma Carolina Huertas, su hija. 

Este profundo arraigo familiar es algo que Jerónimo también reconoce como una extensión de su éxito profesional: “Cuando uno tiene éxito como madre o padre, los hijos hablan mucho de quién es uno. Carlos Arturo es absolutamente increíble y nos ha apoyado en diferentes momentos en COLFUTURO. Carolina y su papel como docente, como líder educativa, y sus hijos. Y Arturo (su esposo), que se fue temprano y dejó un espacio enorme en esa familia, a quien también tuve la oportunidad de conocer, con un gran sentido del humor y facilidad para integrarse con las personas”. 

Carlos Arturo nos cuenta cómo su madre les enseñó que no siempre hay palabras, pero sí actos: levantarse, cumplir, no rendirse, y hacer las cosas bien incluso cuando nadie está mirando. "Nos mostró que la disciplina no es dureza, sino una forma de respeto hacia uno mismo y hacia los demás" y añade "viéndola entendimos que el esfuerzo no es un sacrificio vacío, es una forma silenciosa de construir futuro para los que ama". 

 

Un legado que continúa 

“A Cecilia solo quisiera darle un mensaje de gratitud. La mayor parte de mi vida la he transcurrido con ella y pronto, tanto ella como yo, estaremos en otro momento de nuestras vidas. Estoy seguro de que ambos nos acordaremos y nos reiremos de los momentos tan espectaculares que hemos pasado en COLFUTURO. Esperamos que ese equipo y ese proyecto siga teniendo éxitos iguales o mejores que los que tuvo mientras nosotros estuvimos trabajando juntos”, afirma Jerónimo Castro. 

Hoy, 28 años después, Cecilia Salgado de Huertas se retira con el corazón lleno de felicidad y con la firme convicción de que en COLFUTURO queda un equipo que seguirá haciendo un trabajo extraordinario: "A pesar de los retos actuales, COLFUTURO queda en una posición sólida. Sigan trabajando con entusiasmo y cariño como lo han hecho hasta ahora. Así como le hemos dado, COLFUTURO nos ha dado mucho. La Fundación siempre saldrá adelante trabajando en equipo. ¡Queda en las mejores manos!”.